¿De Verdad Eres Paciente?


“La paciencia es un rasgo de personalidad prudente. Es la virtud de quienes saben sufrir y tolerar las contrariedades y adversidades con fortaleza y sin lamentarse.”

Recuerdo que de pequeño había un imán de esos divertidos que todo hogar coloca en la refrigeradora con una imagen de una señora de rodillas y sudando que decía, ¨Señor dame paciencia, pero la quiero ahora mismo¨, me daba mucha risa por lo cierto que es y lo recuerdo vivamente hasta este dia muchas veces cuando pierdo la paciencia. 


En estos tiempos que todo lo necesitamos lo más pronto posible, ser una persona paciente es considerado un superpoder.  Yo me he considerado una persona en general paciente, intentó no perder la calma y me he esforzado durante años por aprender a no sólo reaccionar ante las cosas que me ocurren si no tener la prudencia en responder después de haber pensado mi respuesta.  Infalible y perfecto no lo soy, son esfuerzos diarios, acciones pequeñas y constantes, que nos llevan a mejorar, lograr tener esta virtud de paciencia se que es algo que ayuda en todo aspecto de mi vida.  

Photo by Karim MANJRA on Unsplash


Todo tiene su etapa y tiempo, lastimosamente la vida de gratificación instantánea que es la norma de hoy en día ha venido a llenar al mundo de ansiedad y demasiados sentimientos de que no somos lo suficiente para las cosas que nos colocamos como meta.  Si en el trabajo que estamos no sentimos que hemos logrado hacer un cambio significativo al mundo y este ambiente de trabajo en un mes, ya tiramos la toalla y a buscar nuevos horizontes.  Cuándo quieres conocer a alguien para ver si encajaría bien como pareja, pero tirar la toalla porque no me funciona como aquella imagen que tengo en mi cabeza luego de un mes, también no lo viste en ese tiempo y término.  Emprender en un negocio es de años, esos ejemplos de todas esas empresas que conocemos fueron años antes de que alguien supiera reconocer su logo instantáneamente, nos gusta romantizar la idea que todo ocurrió de la noche a la mañana pero no hay estos ejemplos mágicos.  

Photo by Iva Rajović on Unsplash


Se logra mucho a través de la paciencia, de aquí podemos desprender la idea de que para ser más pacientes debemos ser más sinceros también con nuestras intenciones.  Muy fácil decir quiero, me interesa, necesito, me muero por, me haría demasiada falta si no tuviera, hay tantas frases que decimos y repetimos como si no tuvieran consecuencia que van perdiendo su impacto tanto externamente como internamente, sin consecuencia, sin importancia, solo lo decimos como porque es de moda pero, la sinceridad está totalmente perdida.  Querer vivir tan de prisa con nuestras relaciones afectivas, familia, comunidades, personas con que trabajamos, amistades nos ocasiona daños de desprendimiento, desinterés, desanimos, falta de compromiso, todo por querer correr por la vida sin dar mayor importancia a que si estamos viviendo nuestra vida.  Veo mucho que es algo ya innato, por inercia vamos en esa marcha rápida hacia adelante de como se espera que vivamos y nos acoplamos al engranaje, sin detenernos, pacientemente, a cuestionar porque hacemos lo que estamos haciendo o tomando las decisiones que hemos tomado, incapaces de frenar y reconocer que nos estamos haciendo daño. 

Photo by Aaron Andrew Ang on Unsplash

Aprendamos a estar, no brinquemos de un momento a otro sin apreciar donde nos encontramos, paciencia, agradecimiento, sinceridad, muy poca importancia damos a los momentos que componen nuestra pasada por el mundo, ¿porque tanta prisa, donde queremos llegar, que nos está esperando, que debes de comprobar para estar en tanto apuro?  Una lección que nos ha dejado, o desearía que nos dejará esta pandemia es precisamente saber qué paciencia no significa inactividad o quedarse sentado haciendo esperando que el mundo resuelva nuestros problemas.  Precisamente coloque una definición de la palabra paciencia de un comienzo para recalcar que lo que debemos nosotros entender por ser pacientes es saber avanzar a pesar de las contrariedades, ejercer prudencia en la toma de decisiones y a pesar de todo no desperdiciarnos en lamentar.  

Photo by Lauren Forando on Unsplash

No botemos nuestra vida queriendo llegar al después, ese después nunca llegará si no hemos aprendido que en el ahora la vida nos está dando precisamente esos momentos que esperamos encontrar en un futuro.  Pacientemente practiquemos ser agradecidos, de lo bueno y de lo malo, lo que logramos y lo que se nos quitó y cuando vayamos llegando a esos después lo podremos reconocer ya que nuestra vida ha sido un constante crecimiento.  Que nuestro apuro sea para abrazar a quienes tengamos cerca, aprovechar esa oportunidad que se nos presenta, luchar por lograr nuestra meta, aprender de los momentos que nos toca vivir, pero que jamás nuestro apuro nos lleve impacientemente a desaprovechar nuestras vidas.  Cuántas veces hemos escuchado o dicho, “¿Adonde se fue el tiempo?” o algo similar,  esperemos que luego de reflexionar un poco, nuestra respuesta nunca vuelva a ser que estuvimos esperando que llegara eso que tanto quisimos. 

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