Las Economias de La Solidaridad

Cuando estaba mas joven de lo joven que sigo aun, recuerdo que mi mama se metía en mi cuarto a querer sacar ropa de mi closet para poder regalar. Me molestaba muchísimo porque yo no quería regalar mi ropa ni mis juguetes, eran míos porque dárselos a alguien mas. Por ignorancia y en mi inmadurez yo le decía a ella, que no me importaba que no tenga alguien algo no es culpa mía. Obviamente me explicaba las realidades del mundo y cómo debemos de ser solidarios con personas menos bendecidos.

Ambos mi papa y mi mama son personas desprendidas, sin estarles haciendo campaña, pero de verdad. Las cosas que han logrado obtener en su vida por su trabajo incansable, siempre las han sabido cuidar y disfrutar, pero sin aquel sentimiento que no podrían vivir si no conservan las cosas que fueron teniendo. Su desprendimiento no solo fue con las cosas materiales, ellos también entregan su tiempo, algo de mucho valor, ha sido de sus mejores ejemplos. Siempre han estado disponible también si se necesitara, solo haces lo que toca y ya, sin quejarse, algo que escuche creciendo toda mi vida. Estoy seguro de que como ellos hay muchos ejemplos y también mejores, nunca debemos engrandecernos pensando que tenemos lo mejor de algo. Es mucho más importante creo yo, que lo que tengamos o a quien tengamos en nuestras vidas, lo importante es saberlo apreciar, querer, disfrutar, valorar. Tiene más peso, que simplemente decir tengo lo mejor, es una competencia mundial inmensurable. Saber contestar porque te llena de tanta alegría y orgullo es mejor que solo decir tengo lo mejor, ese calificativo siempre es subjetivo. No meteré a mis papas en la competencia de mejores, pero sin titubear doy gracias a Dios que me dio la dicha de tenerlos a ellos, fue Su mejor decisión.

La solidaridad, por definición debe de tirar por la ventana cualquier limitación que exista material, de tiempo y de dinero. Por eso me parece que tratar de encontrar alguna manera de limitarte cuando querrás ser solidario es algo irracional. Todo recurso es finito eso esta claro, todos tenemos limites de dinero, nuestro tiempo, hasta nuestras energías. Así mismo, todos tenemos obligaciones familiares y demás que hemos ido adquiriendo en el camino que se deben atender y cumplir responsablemente. ¿Entonces cómo dejamos la obligación de dar de regreso a nuestros hermanos que necesitan apoyo (no solo pensemos en pobres económicamente)? ¿En qué categoría cae esto? ¿Damos de lo que nos sobra, tiempo y dinero? Entre esas dos cosas, cual sea la situación económica de una persona, nos cuesta dar mas nuestro tiempo que dar dinero, es un poquito de egoísmo que tenemos todos, mi tiempo. Dando dinero obtenemos una gratificación instantánea de haber ayudado, rápido y termino. No es algo malo, en absoluto, solo que es mucho más fácil eso para muchos que dar tiempo. Con dinero, ¿cómo le resolves el problema a una persona que te busca porque esta triste y te pide que necesita platicar?

Intentar generalizar algo sin intención de ofender ni menospreciar, me disculpo de antemano si ocurre. Una persona con mucho recurso económico trabajado fuertemente que ha creado su negocio, por añadidura podríamos decir que tiene un alto conocimiento de negocios y un intelecto algo alto, astuto. Esta persona debería de tener la libertad financiera de entregar su dinero a cualquier fundación, el monto que sea, seguro lo hace. ¿Se imaginan que ocurrirá si invirtiera su tiempo por mejorar cualquier aspecto de la organización que decidió apoyar? Ese compromiso permanente, de su tiempo, tiene el potencial de impactar mucho más fuerte del dinero que pueden aportar, igual, pudiera dar ambos, porque limitarse. Una persona con un recurso económico un poco mas limitado e igualmente tiempo limitado por cumplir obligaciones laborales, en la balanza pudiera donar un poco de dinero. Los fines de semana dedicar tiempo para alguna institución, o algún tiempo de vacaciones, permiso especial de su trabajo, ese tiempo, sin menospreciar su aportación monetaria, vale más que el dinero, porque toda lucha necesita soldados en el campo. Las personas que viven en una pobreza económico mucho más fuerte, siendo los receptores de estos apoyos humanitarios generalmente, entregan un pan dulce y un café de palo fuertemente azucarado quitando una ración para su familia, no hay mas que dar, lo dan todo. Te invitan a pasar a su casa y conversan un rato en agradecimiento, dando su tiempo, y su ración de alimento. Sin nada, dieron más. ¿De donde viene el mayor valor? ¡Tiempo!

En una organización que conozco, hay un grupo de directores de la fundación que todos han tenido éxito en sus carreras profesionales, el ámbito que sea. Una maestra parte de este grupo, que aparte de otras aportaciones, también tiene más de 45 años formando alumnos universitarios y de colegio, ¿cuanto impacto ha tenido ella en todos los que han cursado por esas aulas? Su aportación, tiempo + conocimiento = impacto incuantificable. Así como ella hay otros que cada uno en su área de experiencia han logrado aportar su tiempo, logrando sobrepasar grandes retos para esa fundación. Todo porque han invertido su tiempo en meterle cabeza juntos de cómo atacar los problemas que se presentan para cualquier organización. Cada uno tiene sus propias obligaciones, familiares y profesionales, con agendas ajetreadas, pero libremente adquirieron un compromiso de apoyar a los receptores de sus esfuerzos de forma desmedida. El resultado de esta entrega no se cuantifica por un logro económico de ganancia, es mas, por su alto compromiso el gasto creció y así pueden atender a mas personas, su rendimiento es mucho mejor y el impacto hacia los beneficiados ha crecido exponencialmente, optimizando todo el recurso a la disposición. ¡Cómo se logro esto, tiempo!

Hay problemas en este mundo que no se resuelven con tirarles dinero, hasta pudiera decir que entregando demasiado dinero a problemas particulares hace crecer el problema inicial. Muchas organizaciones de apoyo humanitario que por años estuvieron solo regalando el dinero a lugares comenzaron a medir su impacto. Al ver que su buena intención de resolver un problema no estaba ocurriendo tuvieron que tomar pasos para atrás y reformular sus planteamientos. Cambiaron sus estrategias a dar capital para fomentar la creación sostenible de proyectos locales, la medición de su impacto fue mejorando, invirtieron su dinero en tiempo para educar. Me costo mucho cuando fui comenzando a involucrarme en algún proyecto de apoyo comunitario a entender que meterle una buena hora, comprometido, enfocado tiene mucho impacto. Todos automáticamente vamos en nuestras cabezas a pensar en grande, no resolví el problema de alimentación mundial, por dar un ejemplo. Eso no es problema de que nuestro esfuerzo sincero no tiene un impacto real, ese es un problema de ego que pensamos que lo podemos hacer con ese esfuerzo mínimo. También, sirve en nuestras cabezas como una forma de protección a no involucrarnos, decir que nuestro esfuerzo no tendrá mayor impacto, de nuevo, nuestro ego no quiere verse afectado por no haber curado a todos los niños con labio y/o paladar hendido en el mundo. ¿De verdad es tan mínimo el impacto de salvarle la vida a una persona? Como no puedo mejorarle o salvarle la vida a un millón, para que perder mi tiempo en salvarle/mejorarle la vida a una.

Quisiera dejar un mensaje final algo comprometedor y alentador. Hace aproximadamente 14 años, una amiga me invito a involucrarme en un grupo para apoyar a una fundación. Este grupo era de jóvenes universitarios y post universitarios, por pena a decir que no la acompañe. Comenzamos a divertirnos, es la manera que describo a cualquier persona que me pregunta sobre el voluntariado, es divertido, mentira, contesto ¨It’s fun!¨. No digo que soy un súper voluntario, mucho menos, debo hacer mejor y estar más comprometido en las cosas que me involucro, dedicar más tiempo. La satisfacción que deja el poder ayudar a las personas que lo necesiten no se puede comparar con nada más, es adictivo definitivamente el poder ayudar. Cada persona tiene la libertad de hacer con su tiempo y su dinero lo que quiera, no hay un barómetro social que tiene la potestad de medir su cumplimiento o no con las necesidades a su alrededor. Diré algo que parece una contradicción, afortunadamente tenemos muchas oportunidades a nuestro alrededor para poder ayudar. Lo triste es que existen estos problemas lo afortunado es que somos muchos que podemos ayudar. Si crees que tu impacto como individual no vale el esfuerzo, hemos visto en estos días iniciativas de muchos jóvenes desde sus teléfonos y nada más, nada mas que una voluntad sincera de sacrificarse un poco, seguro ni lo ven de esta manera, por querer ayudar a alguien. Estoy seguro de que sus ideas son eliminar cualquier problema que estén atendiendo a un cien por ciento, seguirán invirtiendo su tiempo para lograrlo. 

Las economías de la solidaridad son inexistentes, aquí no se trata de economizar nuestro tiempo, ahorrar nuestro dinero ni mucho menos contemplar mucho. El plan perfecto es de pasos firmes y bien marcados. El Give-Away más poderoso es darnos a nosotros mismos por el bien de los demás. Por favor, les imploro qué se involucren, sea alentando personas que estén pasando por un mal momento, en alguna institución formal, creando algo nuevo, no debemos seguir desconectados esperando que alguien más solucione las cosas. ¿Qué corona tenemos nosotros que alguien más debe de atender nuestro mundo?

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